miércoles, 10 de diciembre de 2008

[ primer acto...]


No soy más que un montón de represiones, la tangente escapada en un suspiro

Como estandarte de esta serie, me quedo silencio en este almacén sin sentido, en esta suma de mentiras calladas y no sé por qué, quisiera desmayarme en algún lugar eterno. De razón que se fue de vidrios que no cortan por palabras de melancólicos aceros de apariencia y pretenderte a una distancia insalvable en este nuevo metro de la realidad. Imagen devorada.

Decae la voz de mi conciencia, helada en los sin fines ocultos de la tragedia. Se oculta mi decadencia entre los intermedios del acto, es obra inacabada la existencia. Renombro y rescribo, guiones de una sola voluntad, sin más apariencia ni más sentimiento, que la emoción de un pez. Aburro a mi conciencia y al entreacto de mi decisión, recitar un monologo incompleto, es solo tarea perpetua, sin embargo la rutina diaria es decisión perenne, la repetición mediocre del mismo acontecimiento.

Deseo que caiga el telón, que el público dicte sentencia, aplausos o ira, no hay punto intermedio, a esta altura de la vida no, ni de esta comedia.

Cae el telón

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