domingo, 7 de diciembre de 2008

[para no perder la costumbre]


Ya estaba todo preparado. Nunca se considero alguien decidido, es mas, pensaba largas horas las cosas antes de hacerlas y siempre era igual. Si, no, si no, no, si. Al final, la moneda era la que mandaba o talvez una persona tomaba su decisión. Y este era otro caso más. Tenía mil cosas en la cabeza. Supongo que era normal, pero no estaba dispuesto a fallar. Ya había fracasado mucho en la vida, demasiado. En realidad, su vida era un fracaso. Inútil, tímido, torpe, depresivo y muchas cosas más. Tal vez la gente no lo comprendía, y yo tampoco hacia mucho para explicarme.

Fue corriendo hacia el balcón y saltó. De repente tomó la única decisión que no le costo nada. No quería morir. Ya era demasiado tarde pensó, pero de repente empezó a elevar, y voló. Voló tan alto, casi tocaba las nubes. Se le erizó la piel.

De golpe, se encontró acostado en su cama. Estuvo varios días sin poder dormir. Sabía que había sido un sueño, pero fue demasiado real. Tan real que todavía recordaba la sensación del viento rozando su cara, la textura de las nubes, tan suaves como parecen.

Y esto tan simple cambió su vida, o tal vez no. No culpo si no creen, y tal vez yo tampoco lo haría. Pero se que nunca es tarde para cambiar, para revertir las cosas, total, las pesadillas solo duran lo que dura el sueño. Y podemos sentir tantas sensaciones de vez en cuando para no perder la costumbre no?

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